Asegurar el cumplimiento de la política y los objetivos de calidad, fijando los criterios necesarios y suficientes para una adecuada implementación, mantenimiento y mejoramiento continuo del proceso, con base en las directrices de la empresa.
Identificar y controlar los riesgos del proceso con apoyo del equipo operativo del proceso, basado en la norma ISO/IEC 17025.